domingo, 23 de diciembre de 2007

Colin

No fueron tiempos fáciles para Colin. Siempre deambulaba por sus inviernos, largos y fríos durante toda su vida. Ésta, no había sido fácil hasta entonces ni un sólo momento, no por sus innumerables quehaceres, sino por su insípido color.

Colin siempre había pensado que la mejor manera de evadirse era sentarse en un cómodo sofá, con una copa de vodka en la mano y un buen cigarro, para transportarse durante las siguientes horas a mundos increíbles donde la mayoría de las personas no osarían cruzar; recónditos lugares donde el ser humano no nace, no crece, no muere, sólo existe como concepto, consiguiendo de ésta manera un grado de abstracción mental tal que podría hacer cualquier cosa... cualquiera.

Se definía a sí mismo como invisible, no porque nadie pudiese verle, sino porque cuando le miraban nadie veía en realidad como era. Su cuerpo era una coraza, un capullo incapaz de romperse para hacer salir la mariposa, que en realidad eso era todo lo que Colin era capaz de dar al mundo, una gran, vistosa, voluptuosa y bella mariposa de infinitos colores cuya mera observación producía tal gozo al ser humano que éste no lograba calificar las maravillas de las que se había visto inmerso por una millonésima fracción de segundo, errando al nombrarlo como Nirvana...

Colin era un muchacho normal, demasiado despierto para su época, escasamente productivo intelectual/laboralmente para la misma. Pero no le importaba, daba igual qué ocurriese, él sabía que por muy grande que fuese un problema o una discusión él era capaz de usar la llave de su mente para regresar de nuevo a Tolmulp, el lugar dónde él conoció a sus verdaderos amigos, dónde por primera vez se sintió en casa y dónde conoció por vez primera la magia...del amor.

En aquel maravilloso lugar comienza nuestra historia...



¿ Continuará... ?

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